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FaZe Clan se sana con el Grand Slam

FaZe Clan

Foto vía ESL

Un Grand Slam no sólo permite entrar en los libros de historia, también sanar temporalmente cualquier herida del presente. Ese ha sido el caso de FaZe Clan, una entidad que tenía frentes abiertos con un peso tan grande como el de su fama. En el aspecto deportivo, FaZe estaba saboreando la injusticia: no ganar torneos o no mostrar su mejor versión a pesar de saber jugar un buen Counter-Strike. Lejos de los servidores, durante las últimas semanas el club estaba siendo el foco de las noticias por su mala situación económica. Pero ganar la ESL Pro League contra Cloud9 a través de un sólido 3-1 ha dado aire a una organización necesitada de oxígeno.

FaZe Clan ha aplicado en la final de la ESL Pro League la solidez que había tenido durante el resto de la competición. No por ello había dejado de mostrar sus debilidades, como sucedió en la final del grupo C o los mapas que forZe o Natus Vincere consiguieron arrancar en cuartos de final y semifinales. Sin embargo, FaZe mostró su lado más humano. En lugar de ocultar las flaquezas, las protegió para potenciar sus virtudes. Cloud9 llegaba con un contexto positivo a sus espaldas. Líder del grupo A superando a Outsiders y clasificado a la final imponiéndose a MOUZ y el ENCE de Álvaro García «SunPayus«.

La final de la ESL Pro League se resumió en la sencillez de ver en FaZe Clan un equipo mucho más completo que Cloud9, tanto en el plano individual como grupal. Finn Andersen «karrigan» estaba demostrando una vez más que sabía manejar las piezas de su equipo como requerían las distintas situaciones. Sin embargo, a diferencia del ajedrez, Counter-Strike recompensa en el apartado individual la brillantez, los destellos de genio o los estados de forma. En definitiva, la habilidad. Como Robin Kool «ropz» y Helvijs Saukants «broky» lo demostraron en los dos primeros mapas.

Cloud9 arrancó la final con la esperanza de amargar a FaZe Clan en Overpass (13-16), pero se topó con un excelso ropz. El estonio controló prácticamente sólo toda la voluntad de la plantilla de la Comunidad de Estados Independientes (CIS). El exjugador de MOUZ se imponía en los opening duels, gestionaba las agresiones como debía y aseguraba múltiples frags. En el Inferno (9-16) de FaZe, broky hizo todo lo contrario. Si ropz sabía cómo moverse, el AWPer sabía cómo quedarse. C9 tentaba la suerte de asomarle, pero el letón respondía siempre. Saukants era literalmente el ancla que todo equipo desea para defender un punto, convirtiéndose en el argumento principal del 4-11 de FaZe desde el lado antiterrorista.

Cloud9 no podía dejar escapar la oportunidad de pasar a la historia. Quizás no por conseguir el Grand Slam, pero sí por denegarlo. Por hurgar en la herida de un FaZe Clan tocado fuera de los servidores. Por conseguir los primeros 100.000 dólares de la historia por robar ese círculo de títulos a costa de generar un trauma. Si antes la presión ya pesaba, la llegada de Counter-Strike 2 sólo acelera más el ritmo cardíaco a la hora de resolver deudas pendientes. El tiempo para hacer los deberes en Global Offensive está cerca de llegar a su fin. C9 hizo el amago de empatar la serie y forzar el quinto mapa. Inicialmente se llevó Mirage (16-11), no repitiendo el error cometido en el inicio de la final. Posteriormente hizo sudar a FaZe en Ancient, pero la organización norteamericana se reencontró en el camino.

Ancient (11-16) fue un cuchillo de doble filo para FaZe Clan. La primera mitad estuvo extremadamente igualada, pero cinco rondas consecutivas para la entidad norteamericana hicieron que se respirara el aire de campeón. Cloud9 se revolucionó y sumó otras cuatro seguidas, algo que desencajó a FaZe. Los tics nerviosos de karrigan durante los momentos de tensión revelaban el dolor que podía generar perder ese Grand Slam. Pero para la suerte de la plantilla internacional, Russel Van Dulken «Twistzz» apareció para salvar los papeles. El canadiense quería proclamarse en el primer jugador de la historia en conseguir dos Grand Slams y así lo hizo.

La explosión de emociones de FaZe Clan reflejaba a la perfección la importancia del Grand Slam, de no desaprovechar la oportunidad de pasar a la historia de Counter-Strike: Global Offensive (CS:GO). Karrigan gritaba, ropz se echaba las manos a la cabeza, Twistzz buscaba a su pareja y Håvard Nygaard «rain» buscaba el teléfono para llamar a su esposa. Habían conseguido aquello que tanto deseaban. Al fin se habían sentado en la mesa de Astralis, Team Liquid y Natus Vincere. Cloud9 quiso ser la pesadilla de FaZe y acabó espantado. Cada lingote de oro otorgado a los campeones sanaba el dolor reciente. Los jugadores pueden descansar tranquilos después del trabajo hecho en los servidores. Ahora es el turno del club de hacer cicatrizar esas heridas económicas. Evitar en un margen de 180 días que el trabajo se deshaga como lingotes fundiéndose en el fuego.

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