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Pokémon GO revela lo que hace con la RA y los jugadores estallan

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La nueva función de Pokémon Go ya está disponible para todo el mundo. Fuente: Pokémon Go

Creías que estabas cazando Pokémon pero, en realidad, estabas construyendo el mapa del futuro. Desde su lanzamiento en 2016, Pokémon GO se convirtió en un fenómeno global con 500 millones de descargas en apenas dos meses. Lo que nadie imaginaba entonces es que, diez años después, cada escaneo, cada paseo y cada cámara apuntada a una Poképarada iba a tener un propósito mucho más ambicioso que atrapar a Pikachu.

Pokémon GO recopila una cantidad masiva de datos de sus usuarios para poder operar. El más importante es la geolocalización precisa y constante vía GPS, que registra todos los movimientos y las rutas habituales de los jugadores. Además, la app recoge el identificador del dispositivo, la dirección IP y las conexiones sociales con otros jugadores. Todo ello, según ha ido trascendiendo, con un objetivo que iba bastante más allá de mejorar la experiencia de juego.

El uso de la RA de Niantic va mucho más allá del juego

Desde hace años, el juego ofrece una función que permitía a los usuarios escanear Poképaradas y gimnasios usando la cámara del teléfono. Una mecánica tan sencilla como grabar durante unos segundos el entorno de un punto de interés mientras caminas alrededor del objeto o monumento. Esas imágenes se enviaban a los servidores de Niantic y, aunque los jugadores pensaban que era para valorar si existe o no el Wayspot, la realidad era otra.

En 2024, la empresa presentó su Large Geospatial Model, un sistema de inteligencia artificial capaz de comprender espacios físicos a partir de millones de imágenes geolocalizadas. Ese modelo fue entrenado con más de 30.000 millones de imágenes tomadas en millones de lugares del mundo, muchas de ellas capturadas por jugadores mientras usaban Pokémon GO. Gracias a ella, crearon el mapa 3D más detallado jamás construido. Bueno, millones de jugadores lo crearon sin saberlo del todo.

En 2025, Niantic vendió su negocio de videojuegos a Scopely y separó su división tecnológica en una nueva firma llamada Niantic Spatial. Esta nueva empresa se presenta como una plataforma de IA geoespacial. Ya se ha asociado con Coco Robotics, una compañía que despliega flotas de robots de reparto en ciudades como Los Ángeles, Miami o Helsinki. Estos robots comparan lo que «ven» con la base de datos de fotos de Pokémon GO, logrando situarse en el mapa con una precisión de apenas unos centímetros. Así que sí, un robot te entrega comida porque capturaste un Metapod. Tan surrealista, como cierto.

La comunidad estalla ante la noticia

La comunidad no ha tardado en reaccionar. Muchos jugadores sienten que fueron usados como trabajadores gratuitos para un proyecto del que nadie les informó con claridad. Niantic defiende que los datos recolectados en Pokémon GO son vitales para mejorar las funciones de realidad aumentada y que su uso está justificado por los términos aceptados por los usuarios. Sin embargo, aceptar unos términos y condiciones sin leerlos no es exactamente lo mismo que dar un consentimiento informado.

Lo que resulta especialmente preocupante es que Brian McClendon, Vicepresidente Senior de Ingeniería de Niantic y co-creador de Google Maps, llegó a reconocer la posibilidad de que esta información fuera vendida a gobiernos y ejércitos. Unas palabras que han echado más leña al fuego, sobre todo con los acontecimientos globales recientes. Se han disparado las alarmas entre quienes llevan años jugando sin saber muy bien qué ocurría con sus datos.

En definitiva, Pokémon GO ha resultado ser no ser solo un juego, como diría El Xokas. Ha sido, sin que casi nadie lo supiera, uno de los proyectos de recopilación de datos más ambiciosos de la historia. La pregunta que queda en el aire es, ¿Cuál es el límite entre los términos de servicio y el derecho a saber realmente para qué estás trabajando?

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