Un antiguo jefe de PlayStation sugiere que se debe buscar «una consola universal»

Shawn Layden, quien estuviera encargado de dirigir el proyecto de Sony, ha sorprendido con sus declaraciones

El exjefe de PlayStation suelta la bomba: la industria necesita un formato único para crecer más allá de los 250 millones de consolas. Sin embargo, el mismo ejecutivo reconoce que los exclusivos son clave para las marcas. Shawn Layden, quien lideró PlayStation durante gran parte de la era de PS4, ha vuelto a generar polémica en la industria. En varias entrevistas recientes durante 2025 y principios de 2026, el veterano ejecutivo ha planteado una idea radical: la industria necesita evolucionar hacia un formato de consola universal.

Según sus declaraciones, el mercado lleva décadas estancado en los 250 millones de unidades vendidas por generación, una cifra que no ha cambiado significativamente desde los tiempos de PlayStation 1, Nintendo 64 y Sega Saturn. Para Layden, el problema es claro. Los costes de desarrollo se han disparado hasta cifras insostenibles —entre 300 y 400 millones de dólares por juego AAA—, mientras que la base de usuarios permanece igual. No ha ayudado el reciente boom de la IA. Además, si nos vamos a Nintendo, el principal problema es el de los juegos exclusivos.

¿Una consola universal? El sueño de Layden para el futuro del gaming

La propuesta de Layden suena revolucionaria, pero no es nueva en otros sectores. El ejecutivo compara su visión con lo que ocurrió en la industria del vídeo doméstico. En los años 80, Sony perdió la guerra del formato Betamax frente a VHS, precisamente porque su rival permitió que múltiples fabricantes produjeran reproductores compatibles. Más tarde, la industria se unió para crear estándares universales como el DVD y el Blu-ray.

Según el exjefe de PlayStation, algo similar debería pasar con las consolas. «Necesitamos un formato tipo Blu-ray o MP3 acordado por un consorcio de la industria«, declaró en el podcast PlayerDriven. Su visión es ambiciosa: un hardware estándar donde cualquier fabricante pueda crear su propia consola, desde modelos de 2.000 dólares con tecnología punta hasta opciones económicas con especificaciones más modestas. Todos podrían hacer funcionar los mismos juegos.

Este cambio radical permitiría que la competencia se centrara en el contenido y los servicios, no en el hardware. Por tanto, compañías como Sony, Microsoft y Nintendo lucharían por ofrecer mejores juegos, funciones y experiencias, en lugar de intentar vender más cajas de plástico. Bueno, o como está la cosa «códigos de juego» o game keys. Sin embargo, Layden reconoce que convencer al líder del mercado para que abandone su posición dominante es extremadamente difícil. «Es difícil para el líder del mercado abrir mano del casi monopolio de sus negocios«, admitió.

Los exclusivos: el arma de doble filo que nadie quiere soltar

Aquí es donde la propuesta de Layden se complica. A pesar de defender una consola universal, el ejecutivo es tajante respecto a los exclusivos: son absolutamente necesarios. «Hay un enorme valor para la marca en tener exclusivos fuertes«, afirmó en un podcast. Su declaración más icónica lo resume todo: «Si Mario empieza a aparecer en PlayStation, eso es el apocalipsis, ¿verdad? Gatos y perros viviendo juntos«.

Para Layden, personajes como Mario o Nathan Drake hacen que las plataformas «brillen». Los juegos multiplataforma, según él, se programan pensando en el «mínimo común denominador», mientras que los exclusivos permiten «llevar cada palanca al 11» y exprimir al máximo las capacidades únicas de cada sistema. Además, los exclusivos dan identidad a las marcas y son el principal motivo por el que muchos jugadores eligen una consola sobre otra.

Este doble discurso plantea una contradicción evidente. ¿Cómo puede funcionar una consola universal si los exclusivos siguen siendo cruciales? La respuesta de Layden parece ser que no todos los juegos deberían ser exclusivos. Los títulos multijugador masivos, por ejemplo, necesitan la mayor base de jugadores posible para sobrevivir, por lo que deberían estar disponibles en todas las plataformas. No obstante, los juegos narrativos single-player seguirían siendo el terreno de batalla de las marcas.

Al final, la pregunta es si los jugadores realmente quieren una consola universal. ¿Cambiarían gustosos la diversidad y competencia actual por un formato estandarizado? Layden cree que es necesario para que la industria crezca. No obstante, con Nintendo vendiendo millones de Switch (tanto la uno como la dos) y PlayStation dominando con PS5, parece que todavía queda guerra de consolas para rato. Y quién sabe, tal vez eso no sea tan malo después de todo.