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Upset eligió ser, Fnatic no

Foto vía Riot Games

Elias Lipp «Upset» llegó a Fnatic con el mismo dilema que atormentó a Hamlet en el drama escrito por William Shakespeare: «ser o no ser, esa es la cuestión». El tirador alemán tenía la difícil tarea de sustituir a Martin Larsson «Rekkles«, que más allá de ser el mejor ADC de occidente, era la imagen de una organización que tras su salida sangró. Tanto el club como la afición estaban dolidos por la marcha de su estrella al eterno rival y el exjugador tenía que ser la cura de una herida de dimensiones inimaginables.

Sin embargo, el «ser o no ser» del tirador no consistía en emular Rekkles. El monólogo interno del alemán giraba alrededor de jugar al nivel que realmente se presuponía que tenía, siempre en relación a su calidad. De hecho, el propio Carlos Rodríguez «Ocelote» aseguró en su momento que, si G2 Esports no hubiera conseguido el traspaso del sueco, habría ido a por el exjugador de Origen. Fnatic cayó el pasado viernes de la League of Legends European Championship (LEC) tras perder por un duro 3-0 contra el Schalke 04, un resultado que puede desvirtuar la mejora de Upset en este 2021.

La sombra de Rekkles

Que Upset haya tenido la figura de Rekkles tan presente a lo largo de su carrera no es ningún tipo de casualidad. Fue el propio alemán quien aseguró años atrás en Twitter que era mejor que el sueco y encima «más guapo». Sin embargo, la realidad le azotó: no hay nadie en todo occidente como el actual ADC de G2 Esports. Son pocos los jugadores que condicionan tanto a los rivales dentro de la Grieta del Invocador como él. En occidente contamos con otros grandes nombres como Rasmus Winther «Caps» o Luka Perkovic «Perkz«, pero son pocos los que forman ese selecto grupo dentro de la élite. De ahí que la herida también fuera a nivel técnica, no sólo irracional por toda la importancia que su imagen suponía para Fnatic.

El actual tirador de Fnatic se dio cuenta de que era imposible ser el «nuevo» Rekkles mucho antes de que fichara por el conjunto naranja. De hecho, en el último año admitió su error e hizo de él un meme. Por ello, el «ser o no ser» particular de Upset dejó de ser la de igualar al sueco. Su monólogo consistía en dejar atrás la etiqueta de «pechofrío» que recibía en numerosas ocasiones a lo largo de los últimos años por no ser el principal protagonista cuando su equipo -véase Origen o el propio Schalke 04 en 2018- necesitaba la figura del «jugón». Quizás el problema es que no supimos interpretar la evolución del tirador, que en vez de optar por ser el centro de los focos, decidió ser un jugador más caracterizado por la regularidad.

Un buen Upset a nivel individual

Upset cabizbajo en el enfrentamiento contra el Schalke 04 | Foto vía Riot Games

La consecuencia de que Upset haya dejado de ser el centro de atención es que se interpreta que no ha jugado bien como ADC al no protagonizar muchos highlights. Sin embargo, el alemán ha jugado correctamente a lo largo de todo el Spring Split. Sus puntuaciones son en todo momento una consecuencia de la versión que Fnatic presenta dentro de la Grieta del Invocador. Si el conjunto naranja está coordinado, el tirador puede brillar tranquilamente en las peleas gruales. En cambio, si el club europeo demuestra una mala toma de decisiones, el exjugador de Origen tiene pocos espacios para poder hacer daño cómodamente. En estos últimos casos tampoco ayuda tener en frente grandes desventajas.

Sus datos -que pueden llegar a ser tapados por la espectacularidad del estilo de Fnatic- reflejan a la perfección que no ha jugado mal a nivel individual. Upset ha jugado siete campeones a lo largo de toda la LEC (fase regular y playoffs), pero lo más importante es que ha salido por delante en la fase de líneas en un 80% de las ocasiones. Este dato es particularmente importante si tenemos en cuenta que ha compartido línea con el Zdravets Iliev Galabov «Hylissang» más irregular de los últimos años.

La importancia de los resultados

Añadamos más contexto si cabe. Upset ha finalizado el primer tramo de 2021 con un daño por minuto de 502,6 y un total del 24,7%. Todo esto recibiendo el 25% del oro de Fnatic. No porque el equipo juegue alrededor de la calle inferior, si no por la naturaleza de su posición. En cambio, analicemos el caso de Steven Liv «Hans Sama«, miembro de Rogue, y para algunos el segundo mejor tirador de esta última LEC. El francés tiene estadísticas similares a las del alemán: 496 de daño por minuto y un 24,9% del daño total habiendo recibido un 25,1% del oro. En cambio, los subcampeones de la fase regular sí le ceden muchos recursos a su tirador, principalmente a través de las placas. Teniendo registros similares, los resultados han condicionado la percepción. Uno de los dos sí ha jugado bien individualmente mientras que el otro no.

Si bien es cierto que el conjunto naranja ha consumado el peor resultado de su historia desde 2016, señalar a Upset no es un paso acertado, es totalmente erróneo. El alemán ha sido el jugador más regular dentro de un equipo lleno de integrantes como Gabriël Rau «Bwipo» o el propio Hylissang que han vivido en un altibajo constante. La toma de decisiones del club -siempre agresiva independientemente del contexto- ha sido un problema mucho mayor. Otros aspectos como la adaptación al metajuego también han influenciado. Ahora favorece que el jungla juegue para poner en ventaja a las líneas, no a la inversa como en el tramo final de 2020.

Priorizar el counter pick para la calle superior es una controversia que el propio equipo deberá decidir si continuar o no. Mientras organizaciones como la europea han fracasado con este plan, otras como Royal Never Give Up han conseguido colocarse en lo más alto. Independientemente de los planes de futuro, la cuestión es que Upset eligió ser. En las manos del propio Fnatic queda no cometer fallos como los de Hamlet que desemboquen un drama aun mayor en el próximo verano.

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