Valorant

La comunión entre VALORANT y el público

La primera toma de contacto física de la comunidad del shooter anima a creer en un futuro prometedor

El inicio de una relación de cualquier carácter es todo el mundo. La de VALORANT con su comunidad ya sabemos cómo fue: en medio de una pandemia con muchos países confinados. Quizás el contexto sanitario impidiera que los aficionados se vieran las caras con anterioridad, pero los vínculos forjados durante el último año alcanzaron por primera vez un clímax en Barcelona. La ciudad condal volvía a ser protagonista del retorno de eventos presenciales como anteriormente ya lo fue a menor escala con actos de clubes como MAD Lions o la última final del Summer Split de la Superliga. Sin embargo, el pasado 13 de noviembre el público volvió de nuevo a ser protagonista gracias a la final de la Rising Series.

Quizás el Auditori Fòrum del Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB) contara con mucha experiencia organizando eventos. Desde obras de teatro, pasando por conciertos e incluso llegando a congresos. No obstante, los deportes electrónicos todavía suponían una cuenta pendiente para uno de los auditorios más importantes de la capital catalana, que se mostró a la altura de su nuevo reto. Aunque por distintos motivos el foro no hubiera llegado al máximo de 3.084 personas, la puesta en escena era reflejaba que el público presenciaría un gran espectáculo. Quizás no tanto por el aspecto deportivo como sí lo fue por el emocional.

El público se mostraba especialmente emocionado al tratarse del primer evento de VALORANT realizado presencialmente en España. Al fin y al cabo, no todos los días se podía ver en directo a un representante de la EMEA del próximo VALORANT Champions. Eso no nubló la vista de los espectadores, que tenían muy claro que el equipo al que debían apoyar era Movistar Riders. La primera ronda ganada por los jinetes demostró cómo la audiencia quería barrer para casa lo máximo posible. Quizás Acend dominara todos los rincones de Bind, pero el equipo tenía que trabajar para ganarse a las más de 1.000 personas que les estaban presenciando en vivo.

Patryk Kopczyński «starxo» fue uno de los dos nombres más destacados de la final | Foto de Toni Villen vía LVP

Mehmet Yağız İpek «cNed«, consciente de que Acend debía remar para ganarse al público, aprovechó su condición de estrella para ello. Ajeno a los problemas que sacuden a la escena turca de VALORANT, más de una vez jugó con sus miradas ante cámara. El ‘run run’ que el turco generaba con sus muecas se convertía en intensos aplausos cada vez que realizaba una gran jugada. La dominación de su equipo fue mucho más palpable en Split, que supuso un 2-0 a su favor. Los espectadores no se dormían, pero de cara al Ascent definitivo sí mostraron un cierto desánimo. Movistar Riders no podía competir tanto como le gustaría a los mundialistas.

Fue ahí donde Acend no dudó en atacar para ganar el partido moral. Ya en una pausa los jugadores del conjunto europeo pidieron al público que aplaudiera con ellos. Así se ganaron a todas las personas presentes en el Fòrum, tanto las que estaban acomodadas en los asientos como en los que no. Y es que posteriormente comentaristas como Eugenio Mongi «kam1» o Ulises Prieto también se atrevieron a animar a los espectadores. Sin embargo, su motivo fue completamente distinto: Movistar Riders había empezado una racha positiva en Ascent. Los jinetes se deshicieron de la presión para disfrutar del encuentro y contaron con toda la euforia de los aficionados a su favor. Parecía que el representante de la EMEA en el VALORANT Champions iba a ganarse a la audiencia, pero a la hora de la verdad ni siquiera pudo empatar ante Riders en ese aspecto.

La euforia se desató con la buena racha de Movistar Riders. El público había recuperado el mismo ánimo con el que ovacionaba incluso a Raquel Esperanza «Rachel«, manager del equipo de VALORANT y Counter-Strike: Global Offensive (CS:GO) del club madrileño. Los gritos de «a por el bote» hicieron acto de presencia en el auditorio. Al mismo tiempo ambos técnicos mostraban con sus gestos el estado emocional de sus respectivos conjuntos. Quizás el contexto de ambas escuadras era totalmente distinto, pero en ambas se podía sentir la felicidad que caracteriza una LAN. El clutch final de cNed hizo que se cayera el estadio y demostró por qué los deportes electrónicos también son emocionales.

Decía en un tweet Edgar Medina «Medroid«, Country Manager de la Península Ibérica e Italia, que el primer evento que recordaba de League of Legends apenas reunía entre 40-60. Además, estos se celebraban en tiendas pequeñas y no en auditorios como el del CCIB. Sin embargo, por mucho que pasen los años, largas colas como las del meet and greed reflejaban la importancia de los aficionados. Por mucho que los deportes electrónicos avancen a un ritmo vertiginoso, la final de la Rising Series ratificó que estos no son nada sin la comunidad. Con la primera comunión con sus seguidores ya hecha, VALORANT se despidió de Barcelona con un futuro todavía más prometedor por delante.

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