League of Legends

Polo positivo y negativo

Que los jugadores profesionales no juguen demasiado solo queue genera controversia, pero en el fondo no deja de ser otro ejercicio de equilibrio

En solo queue es donde empieza el League of Legends competitivo. El objetivo principal es sencillo: ganar para escalar de rango. La adrenalina de las partidas clasificatorias es capaz de sacar lo mejor y lo peor de cada jugador. Sólo unos pocos elegidos destacan por encima del resto. Véase por su gran abanico de campeones, su nivel mecánico o su inteligencia en términos estratégicos. Los servidores son una mina de oro para los equipos profesionales, que históricamente no han dudado en recurrir a ellos para hacerse con nuevos integrantes para sus filas. Con suerte, algunos de los que han brillado en sus rankeds son capaces de trasladar sus habilidades al contexto competitivo hasta formar parte de la élite.

Sin embargo, llegados a la máxima categoría, la afección por el solo queue puede cambiar. Las partidas clasificatorias mantienen su condición de campo de prueba para mantener o hacer crecer el nivel individual, pero pasan a convivir con bloques de entrenamiento grupales. Algunos jugadores como Rasmus Winther «Caps«, medio de G2 Esports, son capaces de seguir al pie del cañón con las rankeds. En cambio, otros optan por reducir las horas de juego de League of Legends. No tocar el título más allá de lo pertinente en scrims o lo necesario individualmente para conocer ciertas mecánicas. Y aquí es donde se genera el debate sobre si está bien o mal no jugar en exceso a solo queue. Martin Hansen «Wunder«, Cho Geon-hee «BeryL» o Kacper Słoma «Inspired» son algunas de las caras visibles de una controversia cuyas consecuencias -tanto positivas como negativas- se suelen magnificar.

El enfant terrible del solo queue

Wunder
Wunder no defenderá los colores de G2 Esports en 2022 tras cuatro años en el club | Foto vía Riot Games

En lo que se refiere a solo queue Wunder es el enfant terrible de la materia, una etiqueta que también podría definir su papel de diabólico dominador en la mayoría de su etapa como miembro de G2 Esports. El danés nunca ha ocultado su incondicional afición a World Of Warcraft. Su apego por el título de Blizzard creó una imagen de bohemio a su alrededor, pues cuando G2 dominaba la League of Legends European Championship (LEC), prácticamente nadie cuestionaba la gestión de su tiempo. Dentro de la Grieta del Invocador nadie cuestionaba que se trataba del mejor top de Europa.

Sin embargo, la situación cambió radicalmente en 2021. Su extravagante posición en lo que al solo queue se refiere se puso en su contra durante la décima temporada. Wunder fue uno de los principales señalados desde que G2 Esports empezó a atascarse hasta que finalmente cayó en la carrera por WorldsLa fama de jugar pocas partidas clasificatorias se usó en su contra para cuestionar su figura, poniendo en duda incluso lo conseguido anteriormente. «Quizás, si hubiera jugado normal [en scrims], hubiera tenido oportunidad de practicar contra mi Olaf» declaró Adam Maanane «Adam» tras eliminar a los samuráis en los playoffs del Summer Split. El francés no dudó esa popularidad en su contra al rescatar anécdotas de entrenamientos entre G2 y Karmine Corp.

Lo cierto es que en 2021 Wunder jugó más partidas clasificatorias de lo que la urbana y digital leyenda explicaba. Tras caer en los playoffs del Spring Split de 2021 el danés aumentó su ritmo. Posteriormente lo repitió en verano, justo cuando G2 Esports atravesaba una mala racha. «Ha sido uno de los jugadores más consistentes en scrims en los últimos años y todo esto se mantiene incluso si ha tenido un mal final de año» declaraba Fabian Lohmann «GrabbZ» en su defensa tras la polémica con Adam. De poco servía que compañeros de equipo salieran en su defensa: su propia fama de adicto a World of Warcraft le cavó una pequeña tumba. No obstante, el solo queue sólo fue en parte una excusa para vengarse de las ‘sobradas’ que hizo como buen enfant terrible que era cuando reinaba con G2.

Un buen año, pero no excelente

BeryL
BeryL comenzó su carrera profesional como tirador | Foto vía Riot Games

Al otro lado del mundo Wunder cuenta con un codelincuente. Aunque no comparte la posición ni el mismo placer culpable en forma de videojuego, BeryL es otro jugador desapegado de solo queue. Si World of Warcraft es la perdición del danés, la del apoyo es Genshin Impact. En el caso del surcoreano fue mucho más visible durante los dos torneos internacionales del año. Mientras compañeros de equipo como Heo Su «ShowMaker» perdían la cabeza en el servidor europeo, al campeón del mundo le daba igual porque apenas se adentraba. El support apenas jugó partidas clasificatorias en comparación al resto de jugadores profesionales, pero sí revisó partidas de otras ligas y realizó theory crafting. Sus consecuencias fueron distintas: mientras en el Mid-Season Invitational (MSI) mostró un mal rendimiento, en Worlds fue un jugador consistente, capaz de asimilar distintos registros.

Lo cierto es que el 2021 de BeryL no ha sido malo como tal, pues ha ganado las dos League of Legends Championship Korea (LCK) disputadas a lo largo del año. Sin embargo, si bien sus resultados no fueron fatalistas, el contexto le demandaba más. DWG KIA buscaba ser la segunda gran dinastía de League of Legends tras T1, por lo que ganar ambos torneos internacionales (o uno) suponía una ‘obligación’. Lo que otros jugadores profesionales hubieran deseado conseguir en una temporada con su modus operandi era en parte inadmisible dentro del club surcoreano. Si bien es cierto que no mostró la dominación con la que deleitó en 2020, su rendimiento fue correcto a la hora de la verdad. Pero claro, para marcar una época la nota mínima exigida es la excelencia.

La genialidad en la jungla

Polonia es un país que históricamente ha producido excelentes junglas, entre ellos Inspired, Jankos o Selfmade | Foto vía Riot Games

Otro profesional que tampoco es un devoto de solo queue es Inspired, recientemente fichado por Evil Geniuses. Sin embargo, su caso es completamente distinto al de Wunder o BeryL. Mientras ellos optan por dedicar su tiempo libre al ocio, el polaco opta por revisar Pro-views de jugadores chinos o surcoreanos como ejercicio complementario. El motivo que se encuentra detrás del exjugador de Rogue es la dificultad que suponen las partidas clasificatorias en rangos altos desde su posición. Como bien le explicó a Tom Matthiesen en una entrevista para Hotspawn, según Słoma «el juego es completamente diferente en competitivo. Puedes adoptar como un montón de malos hábitos en solo queue«. El jungla también aseguró que la toxicidad del servidor europeo le echaba para atrás, un motivo que probablemente también ha podido influir en otros jugadores.

Lo cierto es que su desapego por solo queue no le ha afectado a nivel profesional. De hecho, su mayor nivel hasta la fecha llegó en una etapa en la que invirtió esas horas de partidas clasificatorias en el estudio de otros jugadores profesionales. El pasado verano Inspired fue reconocido como el mejor jugador de la LEC y fue el primer jungla de la historia de la competición que realizó una pentakill. De la caída de Rogue poco se le podía reprochar al polaco. Más allá de estar correcto individualmente, desde el conjunto siempre han reconocido que la cicatriz de perder la final del Spring Split ante MAD Lions por 3-2 les seguía pesando. Aun así la organización fue capaz de marcharse de Worlds con la cabeza alta al acariciar los cuartos de final a pesar de encontrarse en el ‘grupo de la muerte’.

De las consecuencias de jugar poco solo queue -tras dedicarle muchas horas para llegar a su situación actual- más allá de las scrims se pueden crear hipérboles fácilmente. La línea que separa la etiqueta de genio, bohemio y lastre es tan volátil como fina. Sin embargo, teniendo en cuenta los distintos casos este no deja de ser un juego de equilibrio. El jugador profesional hace funambulismo, que como toda práctica tiene su polo positivo y negativo. Aquí donde entra la responsabilidad de medir la distancia del alambre y las condiciones meteorológicas para llevar a cabo el ejercicio. Valorar el contexto en el que se realiza la acción -nunca completo a ojos del espectador- para asegurar más posibilidades de un resultado favorable. Una vez ambos pies están en el cable ya no hay vuelta atrás. Los riesgos han sido asumidos y sólo queda esperar el desarrollo del trayecto hasta su fin.

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